10 de agosto de 1596: se hace la lectura de la primera misa en la iglesia del convento de San Ignacio.

Hace 430 años, coincidiendo con la festividad de San Ignacio, se bendijo la iglesia del convento dedicado a este santo en la villa de Loeches. Ese mismo día se celebró la primera misa y la primera comunidad de carmelitas descalzas tomó posesión del edificio, constituyendo la tercera fundación de esta orden en lo que hoy es la Comunidad de Madrid.
En aquella época no era habitual consagrar formalmente las iglesias conventuales en Madrid, debido al gran auge en la construcción de conventos tanto dentro como fuera de la corte. Sin embargo, sí era imprescindible que todos los templos fueran al menos bendecidos antes de poder celebrar en ellos los Sagrados Misterios. Esta norma quedó establecida tras el Concilio de Trento (1545-1563), donde se determinó que la misa solo podía oficiarse en lugares consagrados o bendecidos. La Iglesia reservaba la consagración solemne principalmente para catedrales y parroquias, mientras que los templos de menor entidad solían ser simplemente bendecidos.
La misa inaugural en el convento de Loeches fue oficiada por el carmelita fray Felipe de Jesús, muy cercano a la fundadora, Francisca de Cristo. Esta no solo impulsó la creación del convento, sino que también ejerció como priora de la comunidad hasta su fallecimiento, diez años después, a causa de diversas enfermedades. Junto a ella, destacó también sor Leonor de San Bernardo, quien en 1604 partió de Loeches y, en 1622, fundó los conventos de Bruselas, Lovaina y Mons junto a sor Ana de Jesús.





