
Un nacimiento marcado por el simbolismo y la tradición
El 6 de enero, día de los Reyes Magos de 1587, nació en la embajada de España en Roma Gaspar de Guzmán y Pimentel, el menor de los hijos de los condes de Olivares.
Ese mismo año falleció en Salamanca su hermano mayor. Ante esta situación, sus padres sortearon su nombre entre los de los tres Reyes Magos y, en su bautismo, eligieron como padrinos a un pobre y a una beata, evitando cualquier tipo de ostentación.
Infancia, formación y primeros reconocimientos
El rey Felipe II le concedió el privilegio de pertenecer a la Orden de Calatrava, una orden militar y religiosa, mediante un permiso especial del papa, a pesar de tratarse todavía de un niño.
Su infancia transcurrió entre Roma, Palermo y Nápoles. Con tan solo 13 años regresó a España junto a su padre. Recibió una educación orientada inicialmente a la vida eclesiástica y el papa Clemente VIII le otorgó diversos cargos religiosos de importancia, aunque nunca llegó a ocuparlos oficialmente.
De heredero de Olivares a figura clave de la historia
A los 14 años, en 1601, fue enviado a estudiar Derecho y Teología a la Universidad de Salamanca, institución de la que llegaría a ser rector. Tres años más tarde, en 1604, falleció su hermano Jerónimo, lo que convirtió a Gaspar de Guzmán en heredero de la familia y del estado de Olivares.
Veinte años después, tras la muerte de Felipe III y la llegada al trono de Felipe IV, Gaspar de Guzmán se convertiría en uno de los hombres más poderosos de la corte española… pero esa ya es otra historia.




