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04 de junio de 1909: se inaugura el panteón de la casa de Alba.

junio 4, 2026

Hace 117 años se inauguró en la villa de Loeches el panteón de la casa de Alba. Hasta ese momento, la familia ducal no tenía un enterramiento fijo, ni para los titulares ni los familiares, ya que al venir de casas nobles diferentes se hayan enterrados en diferentes partes de España: Madrid, Salamanca, Liria… Es por esta razón que el XVII duque de Alba y X de Berwick, Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, decidió construir un panteón familiar en los terrenos de un palacio construido por el conde-duque de Olivares y que habían heredado los Alba a finales del siglo XVII a través de un matrimonio.

Este palacio se encontraba pegado a la iglesia del monasterio de la Inmaculada Concepción, fundación del matrimonio de los condes-duques, Gaspar de Guzmán e Inés de Zúñiga, en 1640. Dicho palacio apenas estuvo habitado y se encontraba en bastante mal estado, con lo que se decidió tirar parte de este en 1907 para comenzar las obras del panteón. El arquitecto fue Juan Bautista Lázaro, que construyó un edificio de planta griega con tres capillas principales, una de ellas conectada a través de un pasillo con el coro de la iglesia, unión con la clausura de las hermanas dominicas recoletas.

En aquel momento se trasladaron los restos del matrimonio del conde-duque de Olivares, de los abuelos y de los padres de Jacobo Fitz-James Stuart a este solemne espacio. Destacamos una figura muy importante para la historia de esta obra: Francisca de Sales y Portocarrero, XV duquesa de Alba consorte, abuela de Jacobo y hermana de Eugenia de Montijo. Fallecida en 1860 en París, Eugenia comienza una serie de proyectos para su enterramiento y unos años después encarga una escultura que representa a su hermana y que hoy en día decora el panteón.

A la inauguración asistieron Jacobo Fitz-James Stuart, su hermana Eugenia Sol, su tía abuela Eugenia de Montijo, diferentes miembros de su familia y de la nobleza y un periodista del periódico ABC que escribió un artículo sobre el evento y tiró una fotografía donde se ven a Jacobo y Eugenia de Montijo caminando por la entrada del monasterio de la Inmaculada Concepción para visitar a las monjas que habitaban el edificio.