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Isabel Prota: ilustre vecina de Loeches

diciembre 10, 2025

Música, espiritualidad y memoria cultural en Loeches

El pasado domingo 14 de diciembre de 2025 se celebró en la iglesia del Monasterio de la Inmaculada Concepción el concierto de Navidad anual a cargo de la Escuela Municipal de Música, Danza y Teatro de Loeches. Este concierto es una forma popular de acercar la música clásica festiva al público y, al mismo tiempo, dar a conocer a una vecina ilustre de la Villa.

La primera pieza interpretada fue una obra compuesta por la compositora del siglo XIX María Isabel Prota Carmena. A pesar de haber sido una mujer muy reconocida en su tiempo por su talento, hoy es una figura que se está redescubriendo gracias a estos eventos culturales, sorprendiendo por la amplitud de su obra musical, literaria y religiosa, y por su estrecha relación con la comunidad dominica del Monasterio de la Inmaculada Concepción de Loeches.

Orígenes familiares y vínculo con la Casa de Alba

Isabel Prota fue hija de Alejandro Prota Boassi y Emilia Carmena Monaldi, ambos descendientes de familias de origen italiano. Su padre fue secretario honorario de la reina Isabel II y apoderado general de la Casa de Alba, mientras que su madre fue pintora de cámara de la misma reina.

Isabel nació el 8 de noviembre de 1854, teniendo como padrinos a los propios reyes de España. La relación de esta familia con Loeches se debe al palacio construido por el Conde-Duque de Olivares, que la Casa de Alba heredó tras un matrimonio celebrado entre ambas familias a finales del siglo XVII. Fue el XV duque de Alba, Jacobo Fitz-James Stuart y Ventimiglia, quien nombró a Alejandro Prota apoderado de su casa. En el verano de 1853 la familia se trasladó a dicho palacio, convirtiéndose también en benefactora del monasterio de dominicas de la Inmaculada Concepción.

Los balnearios y el esplendor cultural de la Villa

Una de las principales razones por las que la familia Prota se afincó en Loeches durante los veranos fueron los balnearios de aguas mineromedicinales, abiertos en 1850 y muy populares entre las clases altas. Familias como los Prota, los Luca de Tena, los Sanz, los Arango o los Murga pasaron largas temporadas estivales en la localidad, construyendo aquí sus segundas residencias.

Durante casi un siglo, hasta el cierre de los balnearios en torno a 1920, Loeches vivió un notable esplendor cultural, económico y arquitectónico ligado al negocio de las aguas. Sin embargo, para Isabel y su madre, el vínculo con Loeches fue más profundo, marcado por lo artístico y lo espiritual.

La relación con las dominicas y la vocación religiosa

Emilia Carmena, profundamente católica, se vinculó rápidamente con las monjas dominicas del monasterio de la Inmaculada, asumiendo un papel activo como patrona de la comunidad. Pintó y donó más de cincuenta copias de los cuadros que decoraban la iglesia y que habían ido desapareciendo, especialmente a comienzos del siglo XIX. También organizó eventos benéficos, ayudó a vender piezas decorativas y colaboró en distintas iniciativas para sostener a la comunidad.

Durante esta etapa se iniciaron, sin llegar a concluirse, obras para un panteón familiar, además de intervenciones en la galería porticada de acceso a la clausura y en la iglesia.

Isabel pasó los veranos de su infancia aprendiendo pintura y música en el palacio, pero su relación con las dominicas fue creciendo hasta despertar en ella una fuerte vocación religiosa. Aunque su padre se opuso a que tomara el hábito, y llegó a cerrar la conexión directa entre la iglesia y el palacio, Isabel mantuvo su compromiso espiritual con la ayuda de su madre. Al mismo tiempo que desarrollaba su faceta artística como compositora de órgano, creó piezas musicales para misas y celebraciones litúrgicas dedicadas a las dominicas de Loeches.

Últimos años, obra y legado cultural

En 1885, con el objetivo de alejar a Isabel de la vida de clausura que deseaba, su padre decidió dejar de veranear en Loeches y trasladar a la familia a Biarritz. Aunque esta decisión puso fin a la relación directa de los Prota con la Villa, el vínculo con las dominicas se mantuvo. Emilia continuó su relación epistolar con la comunidad y buscó nuevas formas de ayudarlas.

Isabel se centró en su música sin abandonar nunca su fe ni su devoción religiosa. Formó parte de Acción Católica, dedicó toda su obra a las dominicas de Loeches y les cedió su patrimonio en testamento. Gracias a una donación posterior, hoy se conserva en la Oficina de Turismo de Loeches uno de los pianos de esta destacada compositora.

La totalidad de su obra musical se conserva en la Biblioteca Nacional, con cerca de un centenar de composiciones, todas de carácter religioso. También destacó como escritora, con un artículo biográfico sobre Sor Francisca de Cristo, una traducción de Vida del Sr. Dupont de J. Janvierre y una obra propia titulada La Eucaristía y la virginidad.

Isabel Prota fue reconocida y premiada en vida. En 1884 se publicó un artículo elogiando su obra en La Correspondencia Digital. En 1882 obtuvo el primer premio en el certamen internacional de Salamanca por musicalizar los versos de Santa Teresa Vivo sin vivir en mí. En 1893 recibió la medalla al mérito especial de la Comisión del Mundo Colombiense en la Exposición Internacional de Chicago, a la que viajó para recoger el galardón.

Gracias a figuras como Isabel Prota, Loeches ha sido protagonista de momentos clave en la historia cultural, artística y religiosa. Su vínculo con el monasterio de dominicas sigue vivo hoy a través de conciertos, visitas teatralizadas y actividades culturales que permiten a los visitantes redescubrir su figura y los espacios donde rezó, compuso y dejó su huella.

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